En un mundo donde la velocidad ya no se mide solo en caballos de fuerza, sino también en innovación y propósito, Ellie Norman está liderando una nueva era del automovilismo.

Después de transformar la imagen global de la Fórmula 1, Norman lleva su visión al campeonato de coches eléctricos Fórmula E, donde busca mucho más que fanáticos: quiere construir una comunidad con propósito.

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Ellie Norman no solo dirige estrategias, también las vive. Con formación en marketing y pasión por la velocidad —literalmente, pues también es piloto de carreras— su misión siempre ha sido acercar el automovilismo a nuevas generaciones.

Durante su paso por la Fórmula 1, antes del fenómeno de Drive to Survive, Norman fue una de las mentes detrás de la renovación visual, narrativa y emocional que permitió a la F1 conectar con un público joven y digital.

Ahora, en la Fórmula E, su reto es aún mayor: hacer que el automovilismo eléctrico se sienta emocionante, inclusivo y culturalmente relevante.

La estrategia de marketing que está transformando la Fórmula E

El 57% de la audiencia de la Fórmula E tiene menos de 40 años.

No es un dato menor: es una generación que no solo busca entretenimiento, sino también valores, sostenibilidad y autenticidad. Norman lo sabe, y por eso habla de conectar con la “cultura juvenil” —no como una cuestión de edad, sino de actitud.

“Queremos ser el deporte motor de referencia para la cultura juvenil”, afirma. Y esa idea se traduce en una estrategia clara: salir de la “burbuja” tradicional del automovilismo y llevar la Fórmula E a los espacios donde realmente vive su público —las redes, la moda, la música y la tecnología.

Para lograrlo, el equipo de Norman lanzó Evo Sessions, una serie social donde creadores de contenido se unieron a los 11 equipos de la Fórmula E para aprender a conducir los monoplazas eléctricos.

El resultado: más de 282 millones de visualizaciones y un alcance de 21 millones de cuentas nuevas en Instagram.

Más que un éxito de contenido, Evo Sessions demostró que la clave del crecimiento está en la autenticidad y la colaboración: cuando los creadores son parte del mensaje, las audiencias no solo miran… participan.

Durante la temporada 2024-2025, las visualizaciones totales de video en redes sociales aumentaron un 47%, y el número de seguidores creció un 10%, consolidando a la Fórmula E como una marca de entretenimiento, no solo un deporte.

Norman ha aprendido algo que pocos en el automovilismo entendieron a tiempo: las historias humanas venden tanto como los caballos de fuerza.

Así como Drive to Survive impulsó la Fórmula 1, la nueva docuserie Formula E: Driver (en Amazon Prime Video) busca hacer lo mismo para los coches eléctricos, humanizando a los pilotos y mostrando sus personalidades fuera de la pista.

Desde alianzas con influencers hasta estrategias de streaming abierto, Norman y su equipo están redefiniendo el marketing deportivo: menos enfoque en la marca, más en las personas que la representan.

La estrategia de Ellie Norman demuestra que la emoción no depende del ruido del motor, sino de la conexión con el público.

La Fórmula E está construyendo su propio camino: más digital, más humano y más consciente del impacto que puede tener una historia bien contada.

Porque en la era de la energía eléctrica y el contenido veloz, el verdadero poder está en saber quién pisa el acelerador de la conversación.

En Harmon 360 creemos que las audiencias modernas no buscan solo consumir contenido, sino conectar con él.

Al igual que la Fórmula E, trabajamos para que las marcas aceleren su impacto con estrategia, creatividad y propósito.

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